Charlotte Perkins Gilman

“No existe la mente femenina. La mente no es un órgano sexual. Bien podríamos hablar también de riñón femenino”.

Charlotte Perkins Gilman (1860, Hartford, Connecticut—1935, Pasadena, California) se crió sin padre, pues este abandonó a la familia cuando ella era una niña. Tras su paso por varios colegios, estudió diseño con el dinero que le mandaba su padre. Después de llevar menos de un año de casada, dio a luz a su única hija y sufrió una fuerte depresión postparto. El médico le aconsejó que limitara a dos horas la actividad intelectual y que descansara y no saliera. Estuvo al borde del colapso mental por culpa de estas indicaciones y, de mutuo acuerdo, se separó de su marido (pocos años después se divorciarían). La mudanza le empezó a reportar beneficios y el traslado a California, donde comenzó una intensa lucha a favor de los derechos de la mujer, la ayudó definitivamente a superar la depresión. Unos años más tarde, mandó a su hija a Nueva York a que viviera con su padre y la esposa de esta (una íntima amiga de la escritora), circunstancia que, junto a su divorcio, creó un gran revuelo en el Estados Unidos de finales del s. XIX.


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9789491953101